Natanael

Monday, March 06, 2006

Hace muy poco, estuve en una entrevista de trabajo. No tenía intención de cambiar de empresa, porque sé que esta, en la que trabajo, es una de las que mejor te tratan como empleado, a pesar de los efectos debidos a los reinos de Taifas, sobre los que escribiré –si no lo he hecho ya, me pilláis despistado-, pero lo cierto es que me intrigó ver que podían ofrecer. Aún estoy en proceso de selección, así que arriesgaré un poco.

Me resultó gracioso que me citasen a una determinada hora –por la mañana, para más INRI, sabiendo que trabajo-, y que me pusiesen problemas para cambiar la hora de la entrevista. Al final, cedí. Me presenté con cierta imprecisión - unos cinco minutos de retraso -, en el lugar convenido. Iba agobiado, pues siempre he sido puntual. Cuando llegué, una señorita me tomó los datos y llamó a una extensión –sólo marcó cinco dígitos-,al colgar me indicó que esperase un momento, que ahora me llamaban.

Estuve cuarenta minutos sentado en un sillón de piel gastada, gastada probablemente por los culos de las otras víctimas que han pasado por entrevistas varias. ¿Qué respeto puedo esperar por parte de una empresa que no me respeta lo suficiente como para atenderme a la hora que habían fijado ellos mismos? ¿Es que no podía el entrevistador dejar lo que fuese durante los diez o veinte malditos minutos que pensaba dedicarme? ¿No podían, en último caso, decirme que iban a tardar para que pudiese tomar un café, llamar a alguien o lo que fuese?

Después, eso sí, me habló de lo exigente que era su modelo, del "UP or OUT" y de otras monsergas de Consultoría. Ya me imagino que habrá que echar horas, ya lo sé, no respetando el tiempo de los demás, como haces, es de esperar. Asumiendo que los subordinados están ahí independientemente del momento en el que quiera usarlos, me lo espero. Me imagino, perfectamente, como se hacen los cálculos de esfuerzo de los proyectos sobre doce horas diarias y no sobre ocho. No soy imbécil.

El tiempo es el eje sobre el que se articula mi vida.

No me robes mi vida.

3 Comments:

At 11:24 PM, Blogger Duelos y Quebrantos said...

Los cuarenta minutos de retraso creo yo que son para ir acostumbrando al candidato/a al ritmo de la empresa, es decir: no harás lo que quieras cuando quieras, sino lo que yo diga cuando yo lo diga.
Si no aguantas la espera o le pones mala cara, "out", si aguantas dirán: he aquí otro pringado/a al que exprimir hasta dejarlo seco.

Cuidadín cuidadín con donde te metes.

P.D.: Estoy deseando leer tu versión sobre los "reinos de Taifas"

 
At 11:27 PM, Blogger Duelos y Quebrantos said...

Quiero decir, no la versión que ya conozco, sino las nuevas perspectivas respecto a la situación actual (nuevos amigüitos, etc.). Capite?

 
At 1:07 AM, Blogger Duelos y Quebrantos said...

¿Ya no escribes más?
¿No nos cuentas el emocionante final del proceso de selección?
Te prodigas muy poquito últimamente, ¿eh? Ni posts, ni comentarios, ni nada. ¿En qué andarás metido....? :)

 

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