Natanael

Monday, May 22, 2006

Eurovisión, Demo-Acracia e Inteligencia Global.

Se nos llena la boca hablando de Democracia, e incluso los descendientes ideológicos de don Francisco Franco, dictador llamado Generalísimo -palabra que causó furor en el exterior de nuestras fronteras, pues superlativizar lo que no era superlativizable fue muy creativo, y perdonen lo estúpido de mis verbos- la usan con fervor y ardor guerrero, como si el esgrimirla diese un poder especial. La Democracia tal y como la crearon los griegos, distaba mucho de ser como es hoy - no voy a dar una clase de historia, pero los griegos eran unos cabroncetes muy salados, y hay que recordar que no todo el mundo era considerado ciudadano-. Incluso la democracia hoy dista mucho de ser como es hoy, quiero decir, que no es democracia en su estado puro. Gracias a la forma de calcular los votos, no todos los votos valen lo mismo.

Citando a Martín Sheen en su papel de televisivo presidente de los EE.UU. la democracia es un sistema en el que elegimos, no lo que queremos decidir, sino a las personas indicadas para que decidan por nosotros. Curioso es que los propios americanos hayan olvidado eso: al ser entrevistados los votantes de Bus hijo, decían que le votaron porque les parecía más cercano a ellos, o que le veían capaz de tomarse algo en un bar... dejaré esta circunvolución, en la que podría perderme, y continuaré diciendo, que la democracia fue un día cosa de unos pocos, que no todos los ciudadanos tenían derecho a votar. Hoy se supone que sí. Es mucho mejor que la dictadura, que nadie piense que estoy haciendo apología de nada parecido, pero...

Casi todos admitimos que la tele es una basura, pero se sigue viendo. Eso convierte en muy rentables programas que son clasificados como tóxicos para los niños, embrutecedores por los psicólogos y simplemente de malos por mí, por no meterme en más discusión. Admitamos que con la literatura pasa lo mismo, los libros más vendidos son, según algunos críticos, verdadera mierda, digna de terminar quemada -yo es que disiento de eso también, pero dejaré la literatura para otros colegas-.

Lo que ha sucedido con eurovisión ha sido un fenómeno impresionante: ha bastado que cambie el sistema de votaciones para que salga elegido un grupo Heavy de allá por el norte, un puñado de chavalotes disfrazados de diablos, algo impensable cuando las votaciones iban “por otros derroteros”. ¿Podría pasar lo mismo con el premio Planeta? Por supuesto, podría pasar con casi todo. Sería la dictadura de la mayoría sobre las minorías cualificadas. En estos días en los que todo, gracias a las TICs podría ser sometido a referéndum automático, vale más que nunca la manipulación - a veces nada sutil - a la que nos someten los medios. Merece la pena mantenernos poco educados, desensibilizarnos, disgregarnos mediante promesas cuasi religiosas realizadas por políticos. ¿Podemos imaginar un mundo en el que la investigación sobre el cáncer estuviese sometida a un programa tipo gran hermano?

Aunque, claro, puede que seamos los que así pensamos los que estamos equivocados. Puede que lo que es poco adaptativo, es pensar que hay una televisión mejor, que pude educarse mejor a la gente, que la vivienda debería ser más barata y que la cultura nos hace libres. No digamos los que se dicen a sí mismos cualificados... los críticos de cine, los literatos, los académicos...

¿Es la democracia la menos mala de las maneras? ¿Alguien puede llegar con una alternativa?

Yo niego la existencia de una Inteligencia Colectiva. Creo que alguna mente poderosa podrá levantar a una masa que no sabrá como ha llegado hasta allí, pero que está cabreada. Desde luego, pensar que lo van a sacar ellos solos...

Y uno de estos días, como aplica esto al sistema empresarial...

Wednesday, May 03, 2006

Weber for Kids

Weber, del que podéis leer en la Wikipedia -entre otros sitios-, fue un tipo muy listo, pero con sus cosas. No es tan conocido como Marx, pero es obligatorio para cualquiera que quiera saber de sociología, y para cualquiera que está dispuesto a analizar las razones de esto del trabajo.


A Weber no le entendí nunca, quiero decir, entendí su tesis, pero claro, no me la acaba de tragar.

Weber no estaba de acurdo con Marx -es curioso, a Weber no se le estudia en Filosofía, ¿tendría que ver con que era economista? No sé -. Para Weber no era lo material lo que movía a la fuerza trabajadora, sino la religión. No me dicen en ninguna parte a que religión pertenecía, pero me da que era protestante, creo que calvinista. Lo digo porque parece hablar con acritud de los católicos, esos vagos impenitentes.

Weber nos dice que los Calvinistas, a través del trabajo, glorifican a Dios. Es la actitud de los conventos trasladada a las calles. Eso sí, cuando ya la máquina capitalista está en marcha, entonces ya no hace falta la ética calvinista.Bien pensado, a los que no entiendo, es a los Calvinistas.
Según un breve análisis -así, a bote pronto- cuando nos sometemos al mercado laboral, estamos dejando que brote el pequeño calvinista que todos llevamos dentro. Yo, no creo en la religión verdadera, así que no pienso creer en las demás.

Día del trabajo.

El día 1 de Mayo, está dedicado a los mártires de Chicago. No voy a repetir la historia, pero valga decir, que se dejaron la sangre para que --entre tras cosas-- hubiese jornadas de ocho horas.
A veces, me siento como si me estuviese orinando en sus tumbas.
Hoy he levantado el puño, espero hacerlo unas cuantas veces más. Vaya ahí mi celebración, y no en un maldito puente que pasar en la playa.

Por cierto, buscando información, he encontrado esto, si alguien lo lee (Duelos y Quebrantos parece que va rápido... ese libro no me entra) que me avise.

Tuesday, May 02, 2006

Marx for Kids.

confieso que el título de este artículo es una broma que se me ocurrió hablando con un compañero de trabajo de esos que tienen un conocimiento de cero sobre humanidades. El mío, al menos, debe ser de un uno sobre cien, porque no creo que el Marxismo sea eso de las colas para ver la momia de Lenin.

Este es un breve artículo, cuyas fuentes son libros de instituto y algún apunte de la wikipedia. ¿Por qué alguien tomaría unas fuentes tan escuetas, sucintas- o incluso pobres-¿ Es fácil, porque el repaso a Marx debería ser algo continuo, pero llevadero.

Se habla mucho de la ideología Marxista, incluso muchos -neohippies, comunistas de salón, y otros bichos de mal vivir- dicen que la ideología era buena, pero que se la “cargan las personas”. Es posible, es posible..., supongo que son del mismo palo de los que dicen que “no tienen nada contra la iglesia, lo que no les gusta son los curas”. Bueno, según mi criterio, que confieso que no es del todo mío -lo he obtenido de otros, de sus escritos y palabras y lo he intentado hacer mío- la realidad está constituida de cada uno de los elementos que lo configura, dicho de otra forma: la iglesia son los curas y las ideologías son las personas que creen en ellas, así que las realidades pueden mutar, cambiar, gracias a las personas que la conforman -- tres cosillas me quedé de V de Vendetta, una de ellas decía algo así como: Si queréis saber quien es el culpable, miraos al espejo --
Precisamente, de la palabra ideología, se obtienen diferentes acepciones. Marx utiliza la palabra desde un punto de vista negativo: En toda la ideología los hombres y sus relaciones aparecen invertidos como en una cámara oscura -- dice Marx. La ideología es un conjunto de ideas falsas y falsificadoras ¿hace falta explicación a la diferencia entre falso y falsificador? La ideología es un filtro que distorsiona la percepción, sirve para suplantar a la realidad. Por ello, según un Marxista, habría que derribar a la religión, la moral y la política -- lo que es curioso, porque se relaciona muy bien con Nietzsche, aunque los polos de los que se agarraron a sus ideologías fueran teóricamente opuestos-- Desde la óptica Marxista se considera que la conciencia es “un producto social”. En conclusión: las ideologías, sean del tipo que sean, lo que hacen es proteger los intereses de aquellos que fuerzan o se aprovechan de su implantación y, por lo tanto, deberían ser apartadas, destruídas para quitar la venda de los ojos de los que las padecen en su fe.

En este post, como en el resto de los textos, intentamos hacer hincapié en lo que se refiere al trabajo, y ahí entra el concepto de alienación -por dos veces, el maldito Word, me corrige alienación y la sustituye por alineación, como en esa frase tan de moda que dice: estar alienado con los objetivos de la empresa. Resulta sospechoso cuando menos - (que en algunos textos hacen equivalente a enajenación, aunque es muy discutible) así que ¿qué mejor que sea el propio Marx el que nos explique lo que es la Alienación?

“En primer lugar en que el trabajo es algo externo al obrero, es decir, algo que no forma parte de su esencia, en que, por tanto, el obrero no se afirma, sino que se niega en su trabajo, no se siente bien, sino a disgusto, no desarrolla sus libres energías físicas y espirituales, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por tanto, el obrero solo se siente en sí fuera del trabajo, y en este se siente fuera de si. Cuando trabaja no es el, y solo recobra su personalidad cuando deja de trabajar. No trabaja, por tanto, voluntariamente, sino a la fuerza, su trabajo es un trabajo forzado. No representa la satisfacción de una necesidad, sino que es simplemente, un medio para satisfacer necesidades extrañas a el. El carácter extraño del trabajo que realiza se manifiesta en toda su pureza en el hecho de que el trabajador huye de su trabajo como de la peste, en cuanto cesa la coacción física, o cualquier otra que le constriñe a realizarlo. El trabajo externo, el trabajo en el que hombre se enajena, es un trabajo de auto sacrificio, de mortificación. En definitiva, la exterioridad del trabajo para el obrero se revela en el hecho de que no es algo propio suyo, sino de otro, de que no le pertenece a el y de que Él mismo, en el trabajo, no se pertenece a sí mismo, sino que pertenece a otro. Lo mismo que en la religión la actividad humana propia de la fantasía humana, del cerebro y el corazón humanos, obra con independencia del individuo y sobre Él, es decir, como una actividad ajena, divina o demoníaca, la actividad del obrero no es tampoco su propia actividad. Pertenece a otro y representa la pérdida de sí mismo.”
Marx, Manuscritos: Economía y filosofía.

Es decir, el trabajador no se identifica con el trabajo, no revierte en él mismo y lo siente como una maldición --no es el mejor resumen, pero...--
En la actualidad existen distintas corrientes marxistas que hacen distintas lecturas de la teoría del valor trabajo en Marx. Para Marx, la determinación de la magnitud de valor de una mercancía es la cantidad de trabajo requerido socialmente para producirla. Según la corriente más común, el valor de un producto lo forman las horas de trabajo efectivo realizadas por personas de capacidad media que han sido necesarias para la creación de dicho producto. Discutible, pero marxista: el trabajo es la medida del valor. Por eso defendemos en esta bitácora (o en otros foros) los horarios controlados, pirámides de menos escalones, menos organismos de control que imputan su valor inexistente a los obreros menos cualificados, en general, eliminar aquello que resta valor a lo que realmente está creándolo. --Estas teorías aplican a la producción, no a lo que está generando más y más nuevos ricos: mercados de capitales, especulación, derechos de autor de un abuelo...--. Citando a la wikipedia (por pura pereza):
“Según la teoría del valor trabajo cada mercancía encierra un valor correspondiente al tiempo de trabajo socialmente necesario requerido para su producción. En el caso de un mueble esto incluye las horas del carpintero y las horas de trabajo que fueron necesarias para producir cada una de las mercancías involucradas en el proceso de producción. En el caso de la mercancía "fuerza de trabajo", su valor es también en ese caso el necesario para su reposición, es decir, para que el trabajador pueda seguir alimentándose y vistiéndose lo necesario como para volver al trabajo cada nuevo día. Suponiendo que el trabajo acumulado en el alimento diario del trabajador sea de 4 horas y suponiendo, para simplificar, que ésta sea su única necesidad, podemos concluir que el valor de la fuerza de trabajo durante un día es de 4 horas. Pero el trabajador puede producir más que lo que come. Si el capitalista le obliga a extender la jornada laboral a 8 hs, existe un valor nuevo, un valor que no estaba incluido en ninguna otra componente del proceso de producción. Este valor nuevo (el plusvalor) es apropiado por el capitalista.”
Según Marx, el motor de la historia es la lucha de clases, los que producen y los que se quedan con lo que se produce dejando las migajas a los trabajadores, haciendo que trabajen más de lo necesario, y esta historia, movida por esa lucha, debería encaminarse a la desaparición de las clases. El trabajo se mide en horas, sí -- dice Ralston Saul en la Civilización Inconsciente que los últimos Marxistas que quedan están en consejos de dirección y en escuelas de economía --
Si Marx levantase la cabeza.