Natanael

Tuesday, May 02, 2006

Marx for Kids.

confieso que el título de este artículo es una broma que se me ocurrió hablando con un compañero de trabajo de esos que tienen un conocimiento de cero sobre humanidades. El mío, al menos, debe ser de un uno sobre cien, porque no creo que el Marxismo sea eso de las colas para ver la momia de Lenin.

Este es un breve artículo, cuyas fuentes son libros de instituto y algún apunte de la wikipedia. ¿Por qué alguien tomaría unas fuentes tan escuetas, sucintas- o incluso pobres-¿ Es fácil, porque el repaso a Marx debería ser algo continuo, pero llevadero.

Se habla mucho de la ideología Marxista, incluso muchos -neohippies, comunistas de salón, y otros bichos de mal vivir- dicen que la ideología era buena, pero que se la “cargan las personas”. Es posible, es posible..., supongo que son del mismo palo de los que dicen que “no tienen nada contra la iglesia, lo que no les gusta son los curas”. Bueno, según mi criterio, que confieso que no es del todo mío -lo he obtenido de otros, de sus escritos y palabras y lo he intentado hacer mío- la realidad está constituida de cada uno de los elementos que lo configura, dicho de otra forma: la iglesia son los curas y las ideologías son las personas que creen en ellas, así que las realidades pueden mutar, cambiar, gracias a las personas que la conforman -- tres cosillas me quedé de V de Vendetta, una de ellas decía algo así como: Si queréis saber quien es el culpable, miraos al espejo --
Precisamente, de la palabra ideología, se obtienen diferentes acepciones. Marx utiliza la palabra desde un punto de vista negativo: En toda la ideología los hombres y sus relaciones aparecen invertidos como en una cámara oscura -- dice Marx. La ideología es un conjunto de ideas falsas y falsificadoras ¿hace falta explicación a la diferencia entre falso y falsificador? La ideología es un filtro que distorsiona la percepción, sirve para suplantar a la realidad. Por ello, según un Marxista, habría que derribar a la religión, la moral y la política -- lo que es curioso, porque se relaciona muy bien con Nietzsche, aunque los polos de los que se agarraron a sus ideologías fueran teóricamente opuestos-- Desde la óptica Marxista se considera que la conciencia es “un producto social”. En conclusión: las ideologías, sean del tipo que sean, lo que hacen es proteger los intereses de aquellos que fuerzan o se aprovechan de su implantación y, por lo tanto, deberían ser apartadas, destruídas para quitar la venda de los ojos de los que las padecen en su fe.

En este post, como en el resto de los textos, intentamos hacer hincapié en lo que se refiere al trabajo, y ahí entra el concepto de alienación -por dos veces, el maldito Word, me corrige alienación y la sustituye por alineación, como en esa frase tan de moda que dice: estar alienado con los objetivos de la empresa. Resulta sospechoso cuando menos - (que en algunos textos hacen equivalente a enajenación, aunque es muy discutible) así que ¿qué mejor que sea el propio Marx el que nos explique lo que es la Alienación?

“En primer lugar en que el trabajo es algo externo al obrero, es decir, algo que no forma parte de su esencia, en que, por tanto, el obrero no se afirma, sino que se niega en su trabajo, no se siente bien, sino a disgusto, no desarrolla sus libres energías físicas y espirituales, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por tanto, el obrero solo se siente en sí fuera del trabajo, y en este se siente fuera de si. Cuando trabaja no es el, y solo recobra su personalidad cuando deja de trabajar. No trabaja, por tanto, voluntariamente, sino a la fuerza, su trabajo es un trabajo forzado. No representa la satisfacción de una necesidad, sino que es simplemente, un medio para satisfacer necesidades extrañas a el. El carácter extraño del trabajo que realiza se manifiesta en toda su pureza en el hecho de que el trabajador huye de su trabajo como de la peste, en cuanto cesa la coacción física, o cualquier otra que le constriñe a realizarlo. El trabajo externo, el trabajo en el que hombre se enajena, es un trabajo de auto sacrificio, de mortificación. En definitiva, la exterioridad del trabajo para el obrero se revela en el hecho de que no es algo propio suyo, sino de otro, de que no le pertenece a el y de que Él mismo, en el trabajo, no se pertenece a sí mismo, sino que pertenece a otro. Lo mismo que en la religión la actividad humana propia de la fantasía humana, del cerebro y el corazón humanos, obra con independencia del individuo y sobre Él, es decir, como una actividad ajena, divina o demoníaca, la actividad del obrero no es tampoco su propia actividad. Pertenece a otro y representa la pérdida de sí mismo.”
Marx, Manuscritos: Economía y filosofía.

Es decir, el trabajador no se identifica con el trabajo, no revierte en él mismo y lo siente como una maldición --no es el mejor resumen, pero...--
En la actualidad existen distintas corrientes marxistas que hacen distintas lecturas de la teoría del valor trabajo en Marx. Para Marx, la determinación de la magnitud de valor de una mercancía es la cantidad de trabajo requerido socialmente para producirla. Según la corriente más común, el valor de un producto lo forman las horas de trabajo efectivo realizadas por personas de capacidad media que han sido necesarias para la creación de dicho producto. Discutible, pero marxista: el trabajo es la medida del valor. Por eso defendemos en esta bitácora (o en otros foros) los horarios controlados, pirámides de menos escalones, menos organismos de control que imputan su valor inexistente a los obreros menos cualificados, en general, eliminar aquello que resta valor a lo que realmente está creándolo. --Estas teorías aplican a la producción, no a lo que está generando más y más nuevos ricos: mercados de capitales, especulación, derechos de autor de un abuelo...--. Citando a la wikipedia (por pura pereza):
“Según la teoría del valor trabajo cada mercancía encierra un valor correspondiente al tiempo de trabajo socialmente necesario requerido para su producción. En el caso de un mueble esto incluye las horas del carpintero y las horas de trabajo que fueron necesarias para producir cada una de las mercancías involucradas en el proceso de producción. En el caso de la mercancía "fuerza de trabajo", su valor es también en ese caso el necesario para su reposición, es decir, para que el trabajador pueda seguir alimentándose y vistiéndose lo necesario como para volver al trabajo cada nuevo día. Suponiendo que el trabajo acumulado en el alimento diario del trabajador sea de 4 horas y suponiendo, para simplificar, que ésta sea su única necesidad, podemos concluir que el valor de la fuerza de trabajo durante un día es de 4 horas. Pero el trabajador puede producir más que lo que come. Si el capitalista le obliga a extender la jornada laboral a 8 hs, existe un valor nuevo, un valor que no estaba incluido en ninguna otra componente del proceso de producción. Este valor nuevo (el plusvalor) es apropiado por el capitalista.”
Según Marx, el motor de la historia es la lucha de clases, los que producen y los que se quedan con lo que se produce dejando las migajas a los trabajadores, haciendo que trabajen más de lo necesario, y esta historia, movida por esa lucha, debería encaminarse a la desaparición de las clases. El trabajo se mide en horas, sí -- dice Ralston Saul en la Civilización Inconsciente que los últimos Marxistas que quedan están en consejos de dirección y en escuelas de economía --
Si Marx levantase la cabeza.

4 Comments:

At 10:02 AM, Blogger Telémaco said...

Te felicito por hablar del marxismo con toda naturalidad. Hoy en día parece que es un tema tabú, se puede hablar de Platón o Sócrates pero no se puede hablar de Marx porque es "antiguo".

Sobre el marxismo no tengo mucho que comentar porque me parece correcto todo lo que has explicado. Pero sobre tu opinión de que no es separable una ideología de las personas que creen en ella e intentan aplicarla, no estoy del todo de acuerdo.

Ocurre muchas veces que se aplica mal una idea y se descarta la idea en lugar de la forma de aplicarla. Como dicen los americanos "hay que tener cuidado de no tirar al niño al vaciar el agua sucia de la bañera".

Lo cual no quiere decir que este totalmente d acuerdo con Marx, pero desde luego lo que no me parece correcto es demonizarlo.

 
At 3:31 AM, Blogger Duelos y Quebrantos said...

Me confieso una legal cuasi-integral en cuanto a teoría política y/o económica, pero por supuesto eso no me impide dar mi opinión o desvariar sobre el tema...

Creo que las ideologías son hasta cierto punto separables de las personas, pero de las que las conciben (y tampoco del todo), no de las que las aplican. Una ideología es una concepción del mundo, de la política, de la economía, etc., pero, como el propio sustantivo indica, es un conjunto de "ideas". ¿Quién puede decir que una "idea" se aplica mal? Quien no está de acuerdo con la aplicación porque tiene otra "idea" de la misma. Una ideología es como una plantilla o un complejo teorema topológico. Cuando alguien se remanga para utilizarla, entonces es cuando surgen las diferencias. Pero, mientras tanto, no tiene más entidad que una nube y, por tanto, la misma utilidad práctica.

No estoy diciendo que, por ejemplo, la filosofía no sea útil como conocimiento, sino que su utilidad surge más de la aplicación que podemos darle en nuestra vida (si es que podemos darle alguna). Me refiero más aquí a las ideologías políticas o económicas, como el marxismo. Sin aplicación no tienen sentido, es solo una construcción mental.

P.D.: las colas para ver a la momia de Lenin y a sus uñas crecientes no son, desde luego, marx-ismo. Yo diría más bien que son tur-ismo (sí, es un chiste muy malo).

 
At 11:28 AM, Blogger Natanael.at.work@gmail.com said...

Gracias Telémaco, y gracias Duelos (debería llamarte horror-al-vacío?) lo cierto es que no estoy completamente de acuerdo con Marx, pero de ahí a atreverme a pensar que es una ideología muerta, hay mucho trecho. Lo que sucede es que a demasiados les conviene que se olvide... y no sólo esta, sino muchas otras.

 
At 12:16 PM, Blogger Duelos y Quebrantos said...

Creo que a muchos les conviene que se olviden las ideologías, los principios, los ideales, los sueños, y que nos limitemos a producir y a consumir con el resultado de nuestra producción.
¿Un mundo feliz? Si Aldous Huxley levantara la cabeza...

 

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